El huracán como instrumento de análisis de la sociedad
Las personas relacionan siempre el huracán a una catástrofe por el impacto de facto que tantos de ellos han ocasionado, muchas veces puntual y que deja casi siempre la notoriedad de un nombre o un topónimo asociado al acontecimiento de triste recordación. Un huracán como el de Santa Cruz del Sur en 1932 marcará para siempre el imaginario y la cultura del lugar y sus instituciones –incluso el de todo un país–, aun cuando existan estudios que ilustran que, de todas las víctimas anuales de eventos extremos en un país tan inmenso como puede ser los Estados Unidos de América –aquejado prácticamente de casi todas las variantes de desastres naturales–, a los huracanes, de conjunto con terremotos e incendios solo le corresponde aproximadamente el 5%, mientras que a otras ocurrencias meteorológicas como las olas de calor u olas de frío les concierne el 19% y 18% respectivamente.