Reseña de cine

Loveless (2017)

Por Cristina Duarte Simões

Esta realización de Andrei Zvyagintsev, galardonada con el Premio del Jurado en el último Festival de Cannes, es un thriller familiar emotivo y sin contemplaciones.

Siguiendo el tono de sus obras anteriores, The Banishment (2007), Elena (2011) y Leviatán (2014), el cineasta ruso continúa radiografiando sin piedad a su país, el que retrata como una sociedad desprovista de humanidad.

Los protagonistas son el matrimonio conformado por Genia (Maryana Spivak) y Boris (Aleksey Rozin). Ya no se aman, están en pleno proceso de divorcio y desean poner en venta rápidamente el departamento donde viven, para comenzar una nueva vida con sus respectivas actuales parejas. Pero tienen un hijo de doce años, Aliocha  –interpretado por Matvey Novikov–, y deben resolver su tuición.

El preadolescente, que ha pasado a convertirse en un estorbo, vive una profunda soledad: el diálogo con sus progenitores es mínimo y está marcado por la rabia y el egoísmo de éstos. Ningún gesto de amor, ninguna palabra agradable hacia el pobre colegial que un día, después de varias noches en vela, decide desaparecer. Una policía ineficiente, los padres y un grupo de voluntarios que conforman una ONG, se ocupan de la búsqueda y marcan las acciones del resto del filme.

Los personajes de este intenso relato están inmersos en un mundo alarmantemente materialista. El teléfono celular de la madre suena repetidas veces, lo que constituye una marca de este modo de vida, entre televisores de última tecnología, automóviles, mobiliario elegante y de diseño moderno, símbolo de su apego a lo material. La secuencia desencadenada por la visita de la abuela materna, por su parte, termina de completar el cuadro: la empatía entre ambas mujeres es igual a cero.

No faltan las metáforas: la camiseta de Genia donde se lee Rusia, podría interpretarse como el recurso con que el realizador ilustra la situación actual de su país; y la belleza formal del filme, los magníficos paisajes invernales, gélidos –mérito compartido con el director de fotografía Mikhail Krichman–, como una representación de la frialdad de los padres y de Rusia en general, embarcada en un consumismo a ultranza.

El destacado desempeño actoral contribuye a poner de manifiesto el vacío sentimental en que han caído los personajes, producto de esta vida llena de comodidades.

Loveless, coescrita por Zvyagintsev y Oleg Negin, es una realización interesante que ahora va tras el Oscar a Mejor Película Extranjera.